En el transcurso que va de septiembre a octubre vino mi periodo más oscuro, cuando los encuentros a escondidas con Plug se volvieron más frecuentes. Al mismo tiempo Kaede-chan permaneció a mi lado como sujeto de experimentación y confidente, sin que yo supiera por qué no se borraba su imagen con los cerillos de mi mente.
Todo era un loop: Orri, Fight Club, Sasha Grey, las chichis de Plug, ceniza, Kaede-chan con sus cerillos, Moisés bajando del Sinaí.
Y de pronto ahí estaba. La instalación definitiva.
Por la tarde reuní a Focko y a Crog, a Baxter y a Tongo y a Vacmo y a Efreid, y desplegué la estructura del proyecto Monument. A Vacmo, Tongo, Baxter y Efreid les dio un chingo de miedo, pero hicieron un voto de silencio. Sólo Baxter hizo un comentario tratando de disuadirme:
La inteligencia sin amor es perversión, señor Gato.
Un comentario algo tardío para quien ha decidido comportarse como un dios. Las primeras pruebas las hicimos en el bosque, y luego se realizó otra en un aula de la Ulcera.
Por las tardes yo me pegaba a la computadora buscando paradigmas educativos y perdía el tiempo con diversas manifestaciones culturales: aprendí a confeccionar armaduras de metralla para volar judíos en pedazos; disfruté el show de un drogo que se arrancaba la quijada a cuchillazos; me masturbé con unas morras a las que asesinaron agitándoles unas botellas de champaña en el culo. Muertos y muertos. Entre todas esas distracciones, conseguí la receta de la nitro, el napalm, el tnt.
En esa época uno todavía ponía “bombas caseras” en el Google y aparecían varias recetas, desde los tradicionales cocteles molotov, pelotas de tenis rellenas de cabezas de cerillos y bombas de aluminio y ácido muriático, hasta pociones de sosa cáustica que utilizaban el vidrio del frasco como metralla y bombas de humo hechas con azúcar y nitrato de potasio. Fue antes de que censuraran esas búsquedas; antes de que la Unión Europea regulara incluso las sustancias químicas con las que se fabricaban y dejaran de venderlas en farmacias, joyerías y tiendas de productos de limpieza, cosméticos y fertilizantes; antes de que esas regulaciones llegaran a Latinoamérica. En el centro del Chilango aún se podía comprar sin problemas agua oxigenada, acetona, hexamina, ácido nítrico, sulfúrico o clorhídrico. El agua oxigenada, por ejemplo, mezclada con ácido sulfúrico y acetona, permite elaborar el peróxido de acetona, un coctel artesanal muy popular entre los extremistas islámicos.
Crog, por su parte, estudiaba a conciencia las leyes de la física y el diseño de dispositivos de control remoto, aerodinámica, motores de juguete, detonadores y otros tantos prodigios de la electrónica y las telecomunicaciones. Descartamos la idea del avioncito por su difícil confección. Focko, teniendo claros los pasos de construcción de piezas, esqueletos, armaduras, se encargaba de construir recipientes seguros en el taller de joyería de su padre. Hicimos unos pequeños frascos con explosivo que probamos en el bosque con éxito, nos ayudó a calcular exponencialmente la cantidad requerida para cierta área. Esas minucias matemáticas las hacía Crog.
La segunda prueba llegó un día que Morgan tenía examen justo en su celebración de meses con Focko. Colocamos una carga bajo una butaca en su salón.
Ese día llamamos anónimamente, corriendo el rumor de una amenaza de bomba. Las instalaciones del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades tuvieron que ser desalojadas. Para no decepcionar el esfuerzo realizado por los elementos de seguridad de la Ulcera, detonamos la carga. No destruyó el salón pero retumbó en todo el edifico. Yo tampoco tuve clase ese día (La Facultad de Humanidades estaba en el mismo edificio que la de Derecho).
Si la bomba hubiera estado en la mochila de Morgan estoy seguro que yo no hubiera podido contener la risa.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario